Escrito por: Javier Roldán

Riesgos de la anestesia (2ª parte)

En este segunda parte continuamos desmontando mitos y descubriendo la verdad sobre la anestesia, discutiremos si una mascota puede ser demasiado joven, demasiado vieja o demasiado enferma para someterse a una anestesia:

5. Mi mascota es demasiado joven para la anestesia

Los pacientes jóvenes representan para el veterinario y su personal un desafío en comparación con los adultos.
Las mascotas pediátricas son típicamente más pequeños y más sensibles, por lo que necesitan técnicas y protocolos anestésicos adaptados para ellos.
Por ejemplo, debido a su menor tamaño, pierden calor más rápido por lo que su temperatura tiene que controlarse de cerca y se deben usar técnicas específicas para mantener el calor .
Por lo tanto la juventud, por si misma, no es una razón para evitar la anestesia

El veterinario debe asegurarse de que los pacientes pediátricos se mantienen calientes, monitorizar sus signos vitales y usar protocolos anestésicos apropiados para ellos.

perro mayor
La edad no impide una anestesia

Los pacientes jóvenes también tienen menos reservas de energía que los adultos. Esta es la razón por la que en algunos casos se puede permitir una comida pequeña la mañana de la anestesia, mientras que los adultos deben permanecer completamente en ayunas durante la noche.

6. Mi mascota es demasiado vieja para soportar una anestesia

Este es otro gran error. La vejez no deber ser nunca una razón para no realizar un procedimiento quirúrgico o médico. Por supuesto, puede parecer un problema en la mente del dueño, pero rara vez debe serlo en opinión del veterinario.
Gracias a los avances de la medicina veterinaria, nuestras mascotas disfrutan de vidas más largas que nunca antes. Aunque, al igual que los humanos, los animales domésticos al envejecer tienen cambios que resultan en un metabolismo más lento, mayor sensibilidad a los medicamentos y un más lento tiempo de curación.
Los pacientes geriátricos necesitan cierta investigación preanestésica adicional, que incluyen análisis de sangre, radiografías de tórax (para asegurarse de que sus pulmones están libres de enfermedades o cáncer) y a veces un electrocardiograma para descartar que no tienen problemas cardíacos.

Una vez que su estado de salud general se ha evaluado, el veterinario puede decidir si se necesitan cuidados preanestésicos adicionales o la aplicación de medicamentos de apoyo.

Los anestésicos para los animales domésticos geriátricos deben ser elegidos para minimizar los efectos secundarios en base a su condición específica.

En TuCan tenemos una consigna que repetimos a los dueños de mascotas mayores: «La edad no es una enfermedad».

El cáncer es una enfermedad, un útero lleno de pus ( piómetra ) es una enfermedad, y las encias inflamadas con dientes y muelas que se mueven son parte de una enfermedad; pero la edad por sí sola no lo es.

7. Mi mascota está demasiado enferma para la anestesia.

Es cierto que algunos pacientes están tan enfermos que la anestesia se debe posponer hasta que estén más estables, siempre que esto sea posible.
La estabilización de un paciente puede necesitar la administración de líquidos por vía intravenosa o fármacos específicos. Una vez que esté más estable, la anestesia podrá realizarse.

El veterinario evaluará cuidadosamente los análisis de sangre y el estado de salud de tu mascota, para determinar si está lo suficientemente estable como para ser anestesiada, o si necesita tratamientos de estabilización previos.

En algunas situaciones extremas o de emergencia, es posible que no tengamos otra opción. Un paciente muy enfermo puede necesitar someterse a la anestesia de inmediato para realizar una cirugía que le hará sentirse mejor o salvar su vida.
Por ejemplo, si un perro se «hincha» o se presenta con un vientre enorme y distendido puede que necesite una cirugía tan pronto como sea posible. Pero esto no impide que tengamos que ponerle líquidos por vía intravenosa antes y durante la cirugía.

Como puedes ver, el ser un cachorro, la vejez o la enfermedad no son razones válidas para evitar la anestesia. Son retos que se pueden superar con la atención médica adecuada.
Si tu mascota necesita un procedimiento para salvar su vida, debemos estabilizar al paciente lo más rápidamente posible y a continuación, hacer todo lo posible para llevar a cabo la cirugía, manteniendo una anestesia segura.
Puedes leer Riesgos de la anestesia 1ª parte y riesgos de la anestesia 3ª parte

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