Escrito por: Javier Roldán

¡Cuidado con las espigas!

Entramos en la época del año en la que proliferan en el campo las espigas, muy comunes en cunetas y zonas humanizadas. Por su forma de arpón se pega en el pelo de nuestras mascotas y una vez en contacto con la piel, no puede retroceder clavándose profundamente en el punto en el que está fijada.

Avanzada la primavera y durante el verano, es frecuente que nos lleguen a la clínica perros con pequeñas infecciones causadas por estas espiguillas.

Las partes del cuerpo de nuestras mascotas más vulnerables a su daño suelen ser:

  • El interior de los oídos y los ojos.
  • En las zonas interdigitales (entre los dedos) o en la zona plantar.
  • En cualquier pliegue de la piel como las ingles, en las axilas o en la vulva.
Después de un paseo por una zona con espigas revisa las zonas de riesgo para quitar las espigas clavadas
espiga en parpado inferior

Es importante que después de un paseo por el campo o por una zona con espigas, revisemos las “zonas problemáticas”, como son las orejas, las patas y las partes con pelo más largo que puedan esconderlas, para seguidamente retirarlas. De esta forma evitaremos que las espigas se terminen clavando.
Si no las quitamos a tiempo, se irán poco a poco introduciendo en la piel, originando finalmente una fistula que sólo sanará por completo cuando la espiga sea extraída, procedimiento que requiere en algunos casos de cirugía.

Si tras uno de estos paseos ves que tu perro comienza a sacudir bruscamente la cabeza, a frotarse y cerrar un ojo, o a estornudar de manera continuada, es posible que tenga una espiga en el oído, en el ojo o en la nariz respectivamente. En este caso, para poder sacar la espiga tendrás que acudir a tu veterinario, que la extraerá con los instrumentos adecuados.

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