Escrito por: Javier Roldán

Hipertensión felina

La hipertensión en el gato, o presión arterial alta , se produce cuando la presión arterial es más alta de lo normal de manera continuada.

La hipertensión puede ser primaria cuando es una enfermedad en si misma ( como suele pasar en personas ) o secundaria cuando aparece como consecuencia de otra enfermedad, siendo esta la forma más común en los gatos.

Hipertensión felina: Síntomas y tipos

La hipertensión puede afectar a muchos de los sistemas del cuerpo del gato, incluidos el corazón, los riñones, los ojos y el sistema nervioso.
La hipertensión sistémica puede afectar tanto a perros como a gatos.

Los siguientes son sólo algunos de los síntomas que pueden llegar a mostrar los gatos con presión arterial alta sin tratar:

  • Convulsiones, dar giros o vueltas,  desorientación.
  • Pupilas dilatadas, hemorragia en el ojo, desprendimiento de retina y finalmente ceguera.
  • Sangre y proteínas en la orina.
  • Sangrado de la nariz.
  • Riñones más grandes.
  • Soplos cardíacos.
  • Debilidad, a veces solo en un lado del cuerpo o en las patas traseras.
  • Movimientos involuntarios de los globos oculares (nistagmos).

Causas de la hipertensión en el gato

La edad de aparición de la hipertensión en gatos es muy amplia encontrándose casos desde los 4 a los 20 años.
La hipertensión primaria es poco frecuente en gatos. Lo más común es que la hipertensión nos indique la presencia de una enfermedad sistémica subyacente siendo entonces hipertensión secundaria. Esta representa el 80 por ciento de todos los casos de hipertensión. Puede deberse a una variedad de factores, que incluyen enfermedad renal crónica y alteraciones hormonales como el hipertiroidismo o diabetes.

Diagnóstico de la hipertensión felina

La presión arterial se mide en las mascotas de la misma manera que en los humanos. Se colocará un manguito inflable en la pata o cola del gato, y un aparato de medición de presión arterial controlarán la presión.
Se tienen en cuenta dos valores, el más alto es la presión arterial en las arterias que se registra cuando el corazón late (presión sistólica), el valor más bajo cuando el corazón descansa entre los latidos (presión diastólica). La presión arterial humana normal es de 120/80 mmHg (que representa milímetros de mercurio), mientras que en los gatos, la presión arterial normal suele ser más alta que eso.

Los estándares para la presión sanguínea del gato son:

  • 150/95: a esta lectura o menos, existe un riesgo mínimo y no se recomienda tratamiento
  • 160/119 a 179/100 – se debe empezar el tratamiento para limitar el riesgo de daño de órganos
  • 180/120 – se debe buscar tratamiento inmediato para limitar el grado de otras complicaciones más graves
hipertension en gatos
TABLA DE PRESIÓN ARTERIAL SISTÓLICA

Al igual que en personas con el “efecto de bata blanca”, hay que tomar unas cuantas mediciones para favorecer que el gato se vaya tranquilizando y la toma sea lo más real posible. Generalmente se toman de cinco a siete mediciones. La primera medición se descartará y se tendrá en cuenta el nivel de excitación del gato durante el procedimiento. Si los resultados no parecen fiables o el gato está muy nervioso, el procedimiento deberá repetirse.

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Tratamiento

Cuando un gato es diagnosticado con hipertensión, se realizarán análisis minuciosos para identificar la causa. El tratamiento actualmente se centra en dos tipos de medicamentos: bloqueadores del canal de calcio (como amlodipino) y los IECA/ARA II (como el benazeprilo o telmisartan), que funcionan relajando y dilatando los vasos sanguíneos de un animal. Con estos medicamentos, la hipertensión felina es frecuentemente controlable e incluso reversible, especialmente cuando la enfermedad subyacente se trata con éxito.

En cuanto a la dieta del gato, es recomendable alimentos con bajo contenido de sodio.

La presión arterial debe controlarse regularmente, y es conveniente realizar analíticas sanguíneas rutinariamente para descartar o detectar otras alteraciones.

El ISFM (Sociedad Internacional de Medicina Felina) recomienda medir la tensión según una clasificación:

  • Gatos adultos sanos de 3 a 6 años se debería considerar medirla 1 vez al año (nos sirve para tener un valor base para cada gato individual).
  • Gatos senior de 7 a 10 años al menos cada 12 meses.
  • Gatos geriátricos sanos mayores de 11 años al menos cada 6-12 meses.
  • Gatos con factores de riesgo conocidos como insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo entre otros, deben medirse en el momento del diagnóstico y al menos cada 3-6 meses.

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