Escrito por: Javier Roldán

Infección de utero – piometra

La enfermedad uterina más frecuente que diagnosticamos en la clínica, es sin lugar a dudas la piómetra o infección uterina.
Esta complicación se produce como resultado de la exposición crónica y repetida del endometrio o mucosa uterina, a la progesterona, hormona sexual femenina.
En un estadio inicial, la mucosa se engrosa predisponiendo al útero a sufrir infecciones, que posteriormente evolucionarán a piómetras, en las que el útero se llena de cantidades a veces muy importantes de pus.

Sintomas

Los síntomas que nos deben alertar de una posible infección uterina pueden ser:

  • Malestar general.
  • La paciente puede aparecer deshidratada, con vómitos, diarrea y más cantidad de orina de lo normal.
  • Aproximadamente el 41% tienen fiebre, sin embargo, puede no tener fiebre (normotérmica), o tenerla más baja de lo normal (hipotérmica), en el caso de que esté en shock.
  • Cuando presentan el cuello uterino abierto, los cuartos traseros pueden estar húmedos por la descarga vaginal purulenta. También se puede observar un incremento de lamido de la zona, en un intento de limpiarse la secreción.
  • En hembras que presentan piómetra, suelen mostrar una distensión abdominal, que se puede confundir con un simple aumento de peso.
  • Al efectuar una palpación abdominal, se provoca resistencia y dolor. Es fundamental realizar el examen con cuidado, ya que un útero con piómetra se puede romper fácilmente.
Piometra

Es importante destacar que si a los dos meses de haber terminado el celo, su perra o gata presenta estos síntomas, probablemente su mascota tenga piómetra.

Diagnóstico de piómetra

Generalmente el diagnóstico de piómetra abierta, que es cuando el cuello del útero está abierto permitiendo la salida del pus, se realiza a través de un examen físico en el que tenemos una descarga vaginal purulenta como principal sintoma. Tras la realización de radiografías y/o ecografías, la piómetra se evidencia por un agrandamiento de las estructuras uterinas.

Cuando el cuello del útero o cérvix está cerrado, se denomina piómetra cerrada, siendo en este caso el diagnóstico más complicado. Los signos clínicos que vemos pueden ir desde un malestar general, hasta otros síntomas más graves que pueden llegar a amenazar la vida de la mascota, como una insuficiencia renal o una peritonitis.

Es muy importante hacer un diagnóstico y una intervención rápida en estos casos más graves de piómetra.

Tratamiento

La ovariohisterectomía es el tratamiento de elección para la piómetra. Se trata de un procedimiento quirúrgico, que consiste en la retirada del útero y de los ovarios. Esta cirugía debe realizarse lo antes posible, una vez se haya estabilizado a la perra o gata con la hidratación y medicación apropiada, y resolverá el problema sin dejar ninguna secuela.

En casos de hembras reproductoras de gran valor, y siempre que la enfermedad se coja en fases muy iniciales, existe la posibilidad de un tratamiento médico, pero sin garantías de curación y con un mayor riesgo para la salud de la hembra.

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